martes, 29 de octubre de 2013

PETER SENJER

katherine garcía chamorro 
3-1

Peter realiza una comparación por decirlo de alguna manera, de una fábrica con la escuela y de un producto con los estudiantes, se puede ver que es bastante duro pero se acerca demasiado a la realidad. La educación ha sido y sigue siendo algo esquemático, la escuela es un lugar que no enseña para la vida y ese debería ser su principio básico, su motor, el estudiante es mirado como un ser pasivo, aquel recipiente que está disponible o dispuesto a recibir cada cosa que quieren echar en él, siempre escuchando y teniendo como conocimiento la última palabra, que es la del profesor, es decir, la verdad absoluta está en su boca, el estudiante entonces solo recibe y reproduce, no está en disposición de crear ya que se encargan que él se limite a imitar y aprenda en la clase, sólo por el profesor y sólo en la escuela, como lugar único para obtener los conocimientos, pero en innegable el hecho de que también aprendemos de todo y en todo lugar, la formación del ser humano es integral, es un proceso imparable e indivisible por lo tanto todo el tiempo  se está aprendiendo, se está nutriendo y está creciendo.

La educación se encuentra como un sistema atrapado, que solo le importa mostrar resultados, entonces, a todos los estudiantes se les enseña a través de unos contenidos, de un lineamiento curricular que se debe cumplir cada año, según el grado en que se encuentre el estudiante, a todos se les enseña lo mismo y de la misma manera, sin tener en cuenta que no todos aprendemos de igual forma y que el proceso de aprendizaje no es el mismo en todos, entonces, los que pueden con la carga que se les impone son evaluados con una misma y única prueba que es estándar, y los que no son anulados y deberán repetir, tildándolos como estudiantes con problemas de aprendizaje o dificultades quizá hasta frustrándolos en un futuro.


La educación  debe ser innovada, algo que motive al estudiante, que le permita mostrar su voz y crecer, la escuela debe ser un eje articulador entre la vida y el aprendizaje, un espacio que permita la creación y que sea ahí el aprendizaje algo alimentado por la curiosidad y la experimentación.